Crisis energética en Cuba deja a aerolíneas sin combustible
La crisis energética que vive Cuba alcanzó un punto crítico tras informar a las aerolíneas internacionales que se quedará sin combustible para la aviación comercial durante al menos un mes, lo cual afectará las rutas aéreas y podría generar cambios en frecuencias y operaciones de vuelos a la isla.
El Gobierno cubano notificó a las compañías que operan en el país —principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas— que a partir del 10 de febrero de 2026 ya no habrá disponibilidad de jet fuel (combustible Jet A-1) en los aeropuertos internacionales durante, por lo menos, 30 días.
Según el aviso internacional de operaciones aeronáuticas (NOTAM), los nueve aeropuertos internacionales de Cuba, incluidos José Martí (La Habana), Varadero, Cienfuegos, Holguín y Santiago de Cuba, se verán afectados por la falta de queroseno, el combustible estándar para vuelos comerciales.
Esta escasez obliga a las aerolíneas a replantear rutas, escalas e incluso cancelar vuelos, ya que no podrán repostar en territorio cubano durante todo el periodo del desabastecimiento. Para seguir operando, las tripulaciones deberán planear paradas técnicas en países cercanos como México, República Dominicana o Panamá para cargar combustible, como ha ocurrido en crisis previas.
Las autoridades internacionales han señalado que la falta de combustible puede impactar cientos de vuelos semanales, especialmente de empresas como American Airlines, WestJet y Copa Airlines, poniendo presión sobre la conectividad aérea de la isla y el flujo de turistas hacia destinos emblemáticos cubanos.
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas y depende de importaciones de petróleo. En 2025, parte de ese suministro venía de Venezuela, aunque también recibía crudo de México y Rusia. La interrupción de estos flujos, combinada con restricciones derivadas de la presión política de Estados Unidos, ha agravado la escasez y llevado al país a adoptar medidas drásticas de emergencia.
Además de la falta de combustible para la aviación, la isla enfrenta apagones prolongados, racionamiento de diésel, reducción de servicios públicos y cierre parcial de instalaciones turísticas, lo que evidencia la magnitud de su crisis energética.
