Balas perdidas y pirotecnia dejan heridos graves durante festejos de Año Nuevo en Tamaulipas
El inicio del 2026 estuvo marcado por la violencia y los accidentes en distintos municipios de Tamaulipas, donde balas perdidas y el uso de pirotecnia dejaron personas heridas, entre ellas menores de edad, durante las celebraciones de Año Nuevo.
En Ciudad Victoria, al menos tres personas resultaron lesionadas por balas perdidas. El primer caso se registró en el ejido Cerrito Nuevo, en el municipio de Güémez, donde un joven de 23 años fue impactado en una pierna y trasladado de urgencia a un hospital de la capital.
Horas más tarde, otro hombre fue herido mientras se encontraba en la cochera de su domicilio, en la colonia Emilio Caballero, cerca de una plaza pública. El tercer incidente ocurrió en la colonia Héroes de Nacozari, al poniente de la ciudad, donde una joven de 23 años recibió un impacto de bala en una pierna mientras celebraba la llegada del nuevo año en el cruce de las calles Lauro Rendón y Nicolás Bravo, pasando del festejo al pánico en cuestión de segundos.
En Matamoros, el arranque del año también estuvo acompañado de múltiples reportes de detonaciones de arma de fuego. En el fraccionamiento Casa Blanca III, un hombre resultó herido por una bala perdida y fue trasladado a un hospital, mientras que en otras colonias se reportó la caída de proyectiles en viviendas, generando temor entre las familias, aunque sin confirmarse más personas lesionadas.
En El Mante, un hombre de 62 años fue alcanzado por una bala perdida cuando celebraba con su familia en la colonia Rosalinda Guerrero, minutos después de la cena y el tradicional abrazo de Año Nuevo. Elementos de Protección Civil lo trasladaron a un hospital para su atención médica.
El caso más grave se registró en Reynosa, donde una menor de 11 años ingresó al Hospital Materno Infantil con una herida de bala en el pecho, presuntamente causada por una bala perdida. La niña permanece bajo observación médica, mientras su familia enfrenta horas de angustia tras una celebración que terminó en tragedia.
A estos hechos se sumaron los accidentes por pirotecnia, que dejaron mutilaciones severas. En Reynosa, un joven de 28 años perdió casi por completo una mano tras la explosión de un cuete. En Xicoténcatl, un niño de nueve años sufrió la amputación de varios dedos de la mano derecha luego de manipular pirotecnia en el ejido Narciso Mendoza, siendo trasladado de urgencia al IMSS.
Autoridades estatales y municipales reiteraron el llamado a la población para evitar los disparos al aire y el uso de pirotecnia, prácticas que cada año dejan personas lesionadas, familias afectadas y menores marcados de por vida. Aunque los festejos duran solo unos minutos, las consecuencias pueden acompañar a las víctimas durante toda su vida.
Los distintos casos permanecen bajo investigación, mientras los cuerpos de emergencia continúan atendiendo los efectos de una celebración que, para varias familias tamaulipecas, inició el 2026 no con alegría, sino con dolor, miedo y silenci
